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martes, 2 de junio de 2015

LA ILUSIÓN COCA COLA


La primera palabra más usada en el mundo: OK. ¿Y la segunda?: Probablemente Coca Cola. Porque sucede que cada diez segundos, 150 mil personas en el mundo consumen este producto, según algunos blogs y foros de internet.
Coca Cola produce más de 400 marcas y en 200 países se ha establecido como un negocio local que crea puestos de trabajo y desarrolla iniciativas culturales y medioambientales. Además de mantener su calidad y sabor inalterable, Coca Cola ha realizado un esfuerzo de comunicación siempre innovador a través de los medios de comunicación masivos. Recordemos que quien controla los medios está en control de todo, por lo que los contenidos del mensaje no son elaborados de una manera inocente, sino que pretenden provocar un efecto de persistencia en el espectador generando una idea global, creando necesidades de consumo.

Los acontecimientos históricos más la emotividad tienen contacto con las estrategias publicitarias aplicadas por Coca Cola en cada época. La empresa retrata el modelo vigente en cada momento de la historia para satisfacer la mirada idealista del consumidor. Eslóganes como “la chispa de la vida” en los 60´s, “Coca Cola le da más vida a tu vida” en los 70´s, “Coca Cola es sonrisa para ti” en los 80´s, el sol que toma Coca Cola en los 90´s, “la vida es como la tomas” en el 2000 y el actualmente conocido “destapa felicidad”. En toda esta serie, aparecen referencias a que el que consume Coca Cola es el más hábil, inteligente, perfecto... pero ha sido bastante fácil para la gente asumir que esto es cierto. Probablemente no sólo con esta bebida se ha creado ese impulso de comprar algo que puede ser reemplazado por un producto más sano, con mejor sabor o calidad probablemente, pero esta empresa es el más claro ejemplo para identificar uno de los fenómenos sociales actuales: el consumo irreflexivo.






Hasta el arte se ve influenciado por ésta marca. Por ejemplo, recordemos las botellas verdes de Coca Cola expuestas por el pintor y cineasta estadounidense Andy Warhol en 1962 y nos demuestra que la importancia de esta marca reside en el hecho de convertirse en un objeto cotidiano como muchas otras imágenes de Pop Art, como la lata de sopa Campbell. Coca Cola siempre está entre las “figuras del momento” junto a estrellas del espectáculo o el fútbol, como un elemento casi indispensable en la vida. Habría que preguntarse: ¿Cómo sería el mundo si no existiese Coca Cola?, ¿Por qué nos aferramos a un producto?




La publicidad inteligente de Coca Cola se ha encargado de emocionar y cautivar a millones de personas en el mundo entero. Las actitudes sociales son positivas, todos parecen ser felices y parece ser totalmente normal encontrar Coca Cola en todas partes. Nadie se detiene a pensar: ¿Por qué me gusta tanto?, o por qué necesariamente hay que comprar Coca Cola cuando existen muchas otras bebidas para acompañar a las comidas o para refrescarse. Porque resulta ser solo una gaseosa negra que hasta nos serviría como destapa caños, no es tan deliciosa y hasta es perjudicial para la salud en determinado momento. Pero el éxito se lo hemos concedido todos. 


La psicología nos explica este fenómeno: las emociones intensas deslumbran hasta el punto de adormecer toda capacidad reflexiva, analítica y crítica, por lo que la gente promedio es dominada y mentalmente persuadida a comprar Coca Cola. Así que desde el 8 de mayo de 1886 todos sabemos que: “Coca Cola es ¡Deliciosa!, ¡Refrescante! ¡Estimulante! y ¡Vigorizante!”, porque cada vez que compramos la gaseosa negra “mágicamente” somos “más felices y más inteligentes”. Así que: ¿Gracias Coca Cola?